Alprazolam

El Manifiesto Desastre

No me lo esperaba. Hace muchos años que dejé de escuchar a Nacho Vegas. La primera vez que lo esuché fue en el ep con Aroah. Cómo me gustó ese pequeña colección de canciones. Apenas redescubría el placer de escuchar canciones en español. Después escuché su disco Actos Inexplicables y de ese disco arranco algunas memorias, sobre todo con la canción de Sitios Distintos y Seronda. También con la del Angel Simón.

Solía visitar a una amiga que vivía en un pequeñisimo departamento en Aguascalientes. Un día me dijo que su vecina del primer piso se había suicidado, que había estado muerta durante varios días y que la habían encontrado desangrada sobre su colchón. Esa historia me marcó. Uno tiende a hacer conjeturas sobre su futuro y en aquel entonces tenía sospechas de que mi final sería parecido.

De los acoplados de Acuarela escuchaba las canciones de Nacho en repetición y luego lo olvidé. Me alejé de los pronósticos suicidas, sobreví al envenenamiento, a las despedidas, me moví en el espacio y en el planeta. Abandoné lugares de confort (blogs y otras cosas). Me dediqué a escuchar más música en inglés y en francés.

Abrí un MySpace y me suscribí a varios blogs de música en mi reader pero el tiempo no perdona y mi neurosis se acentúa con la edad. Ya no me interesa descubrir un efímero grupo que escribe una sola canción hermosa. Exijo la permanencia. Exijo un disco perfecto que me acompañe en las mañanas frías en mi caminanta diaria 120 minutos que me empeño en hacer por no tomar ningún transporte público. La claustrofobia y el engentamiento son crónicos.

Entonces, un día la noticia: Un EP nuevo de Nacho Vegas con Cristina Rosenvinge (que se pronuncia como se escribe). Tal vez este EP era viejo y yo no me había enterado, la cuestión es que como aquella canción de Christina “Muertos o algo mejor”, en esta ocasión escuché “No Lloro por tí” y aunque estas canciones sólo son un viejo recuerdo de lo que es sufrir por amor, la canción me arrancó una inmensa sonrisa.

Busqué el EP completo y fue entonces que Nacho Vegas me atrapó y me ató de pies a manos y no me puedo escapar. La canción Me he perdido me hizo detenerme a media marcha y eso que iba a paso veloz. Esta canción consiguó sacudir todo aquello que había ordenado perfectamente en mis archivos mentales. En mi historia cuidadosamente borrada y al sentir ese pellizco de dolor, sentí que era como una hoja en un árbol, resistente y necia, pero que caía a pesar de todo mi empeño.

Reconocer que aún hay canciones capaces de hacerme esto, me hacen agradecerl el dolorcito, aunque me desestabilicen. Aunque me recuerden lo solitario que es que te guste tanto una canción y que no haya forma de transmitirlo.

Esa canción la he escuchado hasta el cansancio, de ida y de vuelta cada mañana. Pero luego no terminó ahí, click, click, click y llegué al myspace de Nacho Vegas y tiene disco nuevo. Otra vez, aprovecho estas cosas que no terminan de robarte el tiempo y escucho la primera canción, Dry Martini S.A. y para cuando he terminado, necesito el disco con desesperación.

Qué alivio sentir eso, qué alivio mirar atrás y ver que ahí sigo, que mi otra yo está intacta aunque escondida por el momento.

Los días son lluviosos, las nubes corretean de un lado a otro como efecto especial en una película que trata de hacernos ver que el tiempo pasa con la metafora del color gris y voy y vengo por el mismo camino con mi iPod bien puesto, mi abrigo, mi gorrito, mi paso rápido.

Ayer venía de vuelta a casa, la primera vez que escuchaba el disco completo, cuando llegué a la última canción Morir o Matar.

Para llegar a casa tengo que pasar un inmenso estacionamiento, cuando ya el día obscureció. Es un lugar solitario, un estacionamiento, las rayas que delimitan los lugares donde la gente se aparca da las sensación de que emergerá un laberinto en cualquier momento y me apuro para cruzar. Pero en ese momento arrancó la seguna parte de la canción, esa que dice

Fue aquella gitana que nos leyó el porvenir,
dijo “uno es el asesino y el otro el que va a morir”.
Y salimos de allí y me miraste asustada y el miedo sonó en tu voz:
“antes de que tú me mates, prefiero matarme yo”.

Y me detuve y la escuché toda y el estacionamiento vacío me pareció el lugar ideal y me dolió todo y me dí permiso de recordar.

No podía esperar al día siguiente y volver a caminar y caminar y caminar…

Si he de escoger un disco para terminar mi 2008, será El Manifiesto Desastre de Nacho Vegas.

Y por qué alprazolam? Por qué es necesario, a pesar de la felicidad.

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